Niños índigos, ¿El último salto evolutivo?
“La evolución es un hecho inevitable, tan real como la vida misma, tan antigua como el universo. Ella ha dejado su huella titánica en todo ser viviente que conocemos o desconocemos aun. Es el motor impulsor de lo supremo, del por venir, del futuro”
Nosotros, los humanos, somos la más explicita muestra del poder de la evolución, pues esta nos moldeo a su antojo hasta ubicarnos en la cima evolutiva de las especies que habitan nuestro planeta; al dotarnos de un intelecto que realmente hizo la diferencia. Pero, la evolución no se detiene, por lo que seguiremos sujetos a nuevos cambios de nuestras capacidades físicas e intelectuales, a tono con nuevas adaptaciones al medio, a menos que ocurra algún fenómeno que por azar la frene o la detenga.
Hay quienes anuncian a gritos que estos cambios futuristas ya han comenzado a aparecer entre nosotros, son los llamados “Niños Índigos” (también conocidos como niños Acuarianos o Mágicos)
Este término apareció por primera vez en un libro titulado “Understanding Your Life Through Color (Comprendiendo tu vida a través del color)” de Nancy Ann Tappe en 1982, una autoproclamada psíquica y sinestésica americana, que afirmaba poder percibir el aura de las personas. Según refería en su libro, había notado que desde hacia varios años estaban naciendo niños con un aura azul intenso (índigo), los cuales ya en nuestra fecha serian el 97 % de los niños menores de 10 años y el 70 % de nuestra población comprendida en edades entre 15 y 25 años. Estos niños, según refería la autora del texto, tenían habilidades excepcionales dadas por su intelecto muy superior al resto de la población, capacidad de sanación, telequinesia, telepatía, además de ser inmunes a muchas enfermedades. La existencia de dichos niños había sido informada por una entidad extraterrestre llamada Kryon a través de emisiones telepáticas, por supuesto, solo percibidas por aquellos psíquicos que “tuvieran” esta habilidad.
A partir de este momento, se fueron sucediendo, cual verdadera “involución” descontrolada, un sinnúmero de escritos y libros que pasaron a engrosar y modelar el “fenómeno índigo”. Tal fue el caso de “The Indigo Children: The New Kids Have Arrived (Los niños índigo: los nuevos chicos han llegado)“, escrito en 1998 por Lee Carroll y Jean Tober. Ya a estas alturas nuestros hijos extraterrestres habían demostrado nuevas y más futuristas habilidades tales como: clarividencia, clariaudencia, canalización o contactos con otros mundos, hablar con los muerto, poder leer la mente, viajes astrales y otra cantidad de dones paranormales asociados además a una mayor intuición, espontaneidad, rechazo a una moralidad estricta, una gran imaginación, inadaptación a medios sociales y escolares, distracción, hiperactividad, desobediencia a patrones de conductas establecidos en medios escolares y un número de etcéteras bastante largo.
Esta nueva generación tenía una inclinación especial a temas relacionados con la espiritualidad, el ocultismo y lo esotérico. No por gusto estos niños “representaban un estado superior de evolución humana” que estaban “destinados a salvar el mundo, a ayudar a la transformación social, educativa, familiar y espiritual de todo el planeta, independientemente de las fronteras y de las clases sociales”.
Además ya habían aparecido 4 tipos de niños índigos, con una infinidad de características “propias”, muy vagas e imprecisas por cierto, presentes estas en mayor o menor número en el resto de la población infantil no beneficiada con esta aura “superpoderosa” y “extraterrestre”. En pleno frenesí creativo, los promotores de esta fantasía afirmaban que se habían hecho estudios de ADN en los que se encontraron diferencias inmensas en comparación al resto de nuestra especie, aun mayores que las del ADN de los simios y humanos (¡¿y sin embargo seguían siendo humanos!?).
Superlativa Irresponsabilidad
Esta historia solo hubiera movido a la risa de no haber tenido las connotaciones que tuvo. Lo que había comenzado como un cuento de ficción para ser vendido a asiduos de temas esotéricos, se convirtió en poco tiempo en verdadero problema psico-social y educacional que afectó a no pocos de los integrantes más vulnerables de nuestro mundo: los niños.
A pesar de la imposibilidad de poderse avalar científicamente nada acerca del fenómeno índigo, muchos padres sufrieron ingenuamente las consecuencias del fenómeno, al verse arrastrados por la confusión creada al ver a sus hijos identificados en mayor o menor medida con algunas de las características atribuidas a los índigos, y que solo eran pura efervescencia propagandística de unos farsantes. Lo peor fue que estos supuestos niños índigos en su mayoría, eran niños incluidos en el 3 al 5 % que padecían o presentaban un trastorno de la atención e hiperactividad (SDAH), uno de los padecimientos neuro-psiquiátricos de la infancia.
Y aun peor…
Una evolución favorable en el futuro de un niño con SDAH depende en gran medida de la detección precoz y tratamiento de este por parte de especialistas en el tema. Es esto en si lo que garantizaría que el niño crezca con los cuidados y atenciones requeridas que son la base de un desarrollo intelectual y psicológico adecuado. De no ser así, desgraciadamente su futuro sería muy poco promisorio, sus rendimientos académico e intelectual, así como su conducta social, se verían afectadas por el mal trato, dejándolo expuesto en mayor porciento a las dependencias y a problemas delictivos en la edad adulta
A modo de PD…
Aun mas animados por los “éxitos” logrados en esta enorme campaña clasificadora de los niños por el color de su aura (ya no por el de su piel o por su origen ario de tiempos hitlerianos) , aparece hoy día un nuevo montaje cual número de circo New Age: “Los Niños Cristal”. Ahora se ha echado mano a niños con la enfermedad de Asperger; forma leve de autismo, un trastorno de origen neurológico que fue tratado por primera vez en 1944.
Quizás alguien se pregunte: ¿Con tantos ángeles y superpoderosos en la tierra como es que nuestro mundo esta “patas arriba”?
1. ¿Hasta donde llegaremos Sir Darwin?
2. El hombre materno, ¿un síntoma evolutivo?

este tema me engancho, un articulo muy interesante.
Besos
F.
Gracias Francia, espero poder disfrutar más a menudo de tus comentarios. Beso grande para ti y todos los que te acompañan.
EGA