¿Hasta donde llegaremos Sir Darwin?

 
By 13 febrero 2009
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Homer Evolution

Este mes de febrero se conmemora el bicentenario del natalicio de Sir Charles Darwin. La sola mención de su nombre siempre nos trae a la mente su famosa teoría sobre la evolución de las especies.

Nacido en Shrewsbury, Inglaterra,  el 12 de febrero de 1809. Desde muy pequeño ya lo absorbía la pasión por la naturaleza. Comenzó los estudios de medicina en la Universidad de Edimburgo, los cuales abandono por los de Teología en la Universidad de Cambridge, con el fin de convertirse en clérigo. No obstante, su pasión por las ciencias naturales se impuso y se vinculo rápidamente a los estudios de la Botánica, Geología y al del llamado “misterio de misterios”: El origen y evolución del hombre y  las especies.

Sus teorías fueron atacadas por multitud de colegas y ortodoxos que las tildaron de espantosos desvaríos, al afirmar que el hombre y los simios descendían de un antepasado común. Puso en crisis las concepciones divinas de la creación del hombre y la naturaleza en una época en que la región tenia una fuerte influencia social. Darwin, como ningún otro, supo percatarse del alcance y trascendencia de sus descubrimientos  sobre la evolución y la selección natural como motor impulsor de esta. Murió el 19 de abril de 1882 a la edad de 73 años, del Mal de Chagras, en Londres.

Hoy, transcurridos tan solo 200 años de su natalicio,  el mundo y nuestro entorno han cambiado drásticamente y no para bien precisamente. Los llamados “animales superiores”, actuando como una plaga incontrolable, lograron modificar el clima del planeta, afectaron la capa de ozono, provocaron desertización, inundaciones, envenenaron el medio ambiente, acarrearon pandemias, muerte, desesperanza y por si fuera poco, quizás hasta hayan frenado o detenido la evolución de ellos mismos.

Según el profesor Steve Jones, de la Universidad de Londres: “… este es el fin de la evolución humana”. Lo que ve a su alrededor es lo único que habrá, porque: “los seres humanos ya no seremos ni más fuertes, ni más inteligentes, ni más sanos. Debido a los avances en tecnología y medicina, ya no son sólo los seres más fuertes los que pasarán sus genes a la siguiente generación”.

En el pasado, según plantea Jones,  la evolución funciono correctamente en la especie humana. Un ejemplo de esto, aunque hay muchos, fueron los  cambios de la coloración de la piel y el biotipo en dependencia del clima donde se asentaron nuestros ancestros. Esto motivo variaciones en la pigmentación de la piel para poder defenderse o aprovechar las radiaciones solares. Estas características pasaron de generación en generación incorporándose como patrones genéticos en la descendencia, dando lugar a los rasgos característicos caucásicos, asiáticos, etc.

Veamos de qué manera (según Jones) estamos influyendo sobre las tres premisas básicas de la evolución:

La selección natural.(Según demostró Darwin en sus estudios)

“A ocurrido un debilitamiento de la selección natural”
En el pasado  los promedios de muertes por nacidos vivos era casi la mitad del total antes de cumplidos los  20 años. En la época de las cavernas eran aun mayores pues el promedio de vida era raramente superior a 30 años de edad. Esto aseguraba que solo los más fuertes vivieran por más tiempo. Con los avances en diagnósticos y terapéuticas de hoy día se ha logrado variar radicalmente esta proporción al lograr reducir de forma drástica las tasas de mortalidad infantil y al prolongar las expectativas de vida en la población. De esta manera dejo de actuar la mortalidad elevada,  como mecanismo de selección del mas fuerte.

Las mutaciones genéticas,  que produzcan cambios que se transmitan a la descendencia

“Los seres humanos hemos reducido inesperadamente nuestras tasas de mutación debido a los cambios en nuestros patrones reproductivos”.
Estos patrones incluyen el uso de la anticoncepción para el control de la natalidad, así como variaciones en los criterios de la selección de parejas. Pero según plantea el Dr. Jones, lo que más ha afectado las mutaciones es la reducción en el número de hombres de edad avanzada que tienen hijos. Motivado esto  por los contextos socioeconómicos imperantes en la actualidad. Según se conoce mientras mayor sea la edad del padre,  las probabilidades de que ocurran cambios genéticos en su descendencia aumentan. Si estos cambios son eficaces para la especie, la descendencia sobrevive y los sigue transmitiendo hasta llegar quizás a imponerse como un rasgo característico de esta.

Los cambios aleatorios.

“Hoy en día los humanos somos 10.000 veces más comunes de lo que deberíamos ser basados en las reglas del reino animal, y esto se debe a la agricultura”
Los fenómenos de la globalización y las migraciones continuas de amplios grupos  de habitantes de diferentes latitudes, están haciendo mella en las características poblacionales definidas geográficamente. Ya se observa una tendencia a la fusión de estas y como plantea el Dr. Jones: “… están cada vez más conectadas y las posibilidades de cambios aleatorios se están reduciendo. Nos estamos mezclando en una especie de masa global y el futuro ya no será blanco y negro, sino café”. Y finaliza sus planteamientos diciendo: “Creo que sí habrá cambios pero nuestros cambios no serán físicos, sino mentales”.

Por mi parte, como simple comentarista, no creo que seamos capaces detener la evolución de nuestra especie, esta es tan perenne como la noche y el día, y tan duradera como nuestro universo. Eso si, creo que tenemos en nuestras manos la capacidad de autodestruirnos, de envenenar nuestro planeta, de desencadenar fenómenos que se conviertan en catástrofes mayores que la que hizo desaparecer a los Dinosaurios y dar paso a nuestra subida en la escala evolutiva. Estamos aquí de milagro, como dijera alguien, y podemos con nuestros desvaríos darle paso a otra nueva especie que nos suplante en el lugar cimero.

¿No lo cree Ud. así Sir Charles Darwin?

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