La fórmula de la seducción

Siempre me he preguntado, como también lo deben haber hecho muchos antes que yo, si existe una fórmula infalible capaz de hacer caer a mis pies ebrias de amor a las mujeres más hermosas y vibrantes con que he tenido la dicha, o desdicha, de cruzarme en la vida y que ha pesar de casi salpicarlas con mi baba y quedar con la cara mas torcida que Shrek no me han correspondido ni con una miradita revirada.
He leído más de un clásico sobre el tema, unos cuantos libros de culturas antiguas y textos no publicados de esos a los que todos les dan poderes místicos, en fin que mi búsqueda fue profunda y duradera y he aquí que hace unas semanas callo en mis manos una pequeña nota de la que desconozco autor y procedencia, y cual milagro se la dedique junto con un gran ramos de rosas rojas (símbolo de la pasión que sentía por ella) a una hermosa mujer que me debía mas de una noche de desvelos. Al principio me agradeció muy educadamente y hasta me acepto una invitación a salir. Al paso de las semanas nuestra relación se fue haciendo mas cercana y placentera y yo, indeciso y con temores de referirle mis intenciones me decidí una noche entre cócteles y mariscos revelarle el secreto oculto en la nota que ella aun conservaba dándole la fórmula de la lectura del texto oculto que ella desconocía. Nada, que al principio se disgusto algo, pero no pudiendo contener la risa por la broma que le había jugado termino aceptándome y lo demás es historia.
Aquí les dejo la famosa nota y agradezco eternamente al autor por la dicha que la misma me suministró.
Estimada señorita:
Son de tal magnitud mis deseos de for-
malizar mis relaciones con Ud. que gozo en comu-
nicarla a todas horas del día, que daría mi po-
bre corazón, perturbado ante una joven tan be-
lla, por dar gusto a mis grandes y poderosos co-
nocimientos que se ven atravesados por agui-
jones. He sido informado de que Ud. es tan pu-
ra así como amable, modesta, simpática y boni-
ta, que espero no oponga resistencia a mi na-
tural carisma, mi gallarda presencia y mi gar-
bo, que es capaz de destrozar el mas fuerte co-
razón, que sienta tan solo un leve y mínimo cari-
ño. Esperando a unirnos sentimentalmente y pre-
ferentemente sin mas demora, permítame acompa-
ñarla a la hora y sitio que Ud. Tenga por gusto.Un admirador
Cuando lo leí por primera vez, lo encontré de un cursi inaguantable. Pero tiene truco: Lee una línea sí y otra no, para que entiendas lo que quería decir el ardiente enamorado.
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